domingo, 25 de diciembre de 2011

Análisis de la película "La clase"

La voz de la conciencia de la sociedad es a través de un personaje de 15 años. Increíble pero cierto. El microsistema que nos presenta la película “La clase”, aunque sea en un instituto francés, se puede trasladar a una clase en España, y a la vez ese “intra muros” estar relacionado con el “extra muros” que se intuye a través de las secuencias de la película. Es una parte de la globalización “casera” en la que realmente nos encontramos ¿Sirve para algo?. Está bien pensar en la libertad y en el bienestar general pero ¿hacemos algo para que esa teoría general sea efectiva en nuestro entorno?.

“La película no tiene intenciones pedagógicas sino más bien quiere mirar de un modo crítico a la sociedad, la que hace muy difícil la integración a los recién llegados”. Estas son palabra de su director, cuando presentó el film es España. Es una forma de enfrentarse a lo que realmente vivimos en nuestra sociedad. Queremos la integración o es una postura más bien social que suena bien pero que no es realmente cierta. Nos preocupa lo que quieren, les hacemos sentirse españoles o queremos que se sigan sintiendo extranjeros en el país de acogida y extranjeros en su país de origen. Hacemos dura una convivencia en la que únicamente se identifican con el deporte. Para estos chicos franceses el fútbol es una forma de reivindicación nacional lo que me parece de lo más fuerte. “Soy francés porque soy de un equipo francés”. ¿Será posible?. En este caso la teoría de Bronfenbrenner deja al microsistema de los “inmigrantes” excluidos del macrosistema al que se supone tiene que pertenecer. Queremos que estén integrados o los queremos seguir dejando en su “geto”. Es un problema social por el que creo que el educador tendría que estar pendiente.

Creo que la relación entre familia y escuela es un poco escasa en el desarrollo de la película, existe pero no al punto de darle la importancia que realmente tiene. En casos concretos como el de Suleiman y su madre, la interrelación tendría que haber existido en ambos sentidos. Lo que en el microsistema familiar es un éxito, en el microsistema escolar es un rotundo fracaso. La falta de comunicación entre dos sistemas que tendrían que estar unidos y en continua conexión se rompe porque “no importa lo que ocurre fuera de”. Se toma al individuo como una especie dentro de un único mundo cuando lo que ocurre dentro tiene mucho que ver con lo que le ocurre fuera y a la inversa.
Repasando el modelo Kegan, la primera etapa de la adolescencia, donde se empiezan a confirmar como personas tiene gran importancia, va ser el punto de inflexión donde en la siguiente etapa se van a enfocar en su entorno. Si ha sabido aceptarse seguramente será aceptado. Esto se refleja en el ejercicio del autorretrato, en el que se supone todos tienen claro cómo se ven, sobre todo Suleiman, otra cosa es que quiera explicarlo a los demás.
El profesor arriesga, pone entredicho la enseñanza, como humano comete errores, no se limita a decir solo la verdad. Queremos que los alumnos participen y digan lo que piensa, pero si eso fuera en contra de nuestros ideales, que hacemos: ¿los castigamos?. Educamos en libertad o queremos que su libertad sea nuestra forma de pensar, lo que nosotros o la escuela a la que pertenecemos queremos que piensen. Difícil dilema... 

Creo que la película es un ejercicio de reflexión por el que todo maestro debería pasar. Tenemos en nuestras manos la ilusión, el futuro, las ganas de participar en una sociedad en libertad, en una verdadera democracia aunque eso suponga un esfuerzo en nuestras convicciones. Eso es lo que verdaderamente deberíamos sopesar a la hora de enfrentarnos ante una clase con expectativas, a sacar el partido de unos jóvenes que serán nuestro futuro y a los que debemos sinceramente nuestro esfuerzo. Trabajamos con nuestras convicciones pero debemos saber que eso será la semilla que en algunos haga que crezca la ilusión de trabajar para un porvenir en libertad.

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